Era una tarde primaveral de primero de abril. Sobre un sol radiante, Sevilla se desnudaba ante una muchedumbre ansiosa de respirar su aroma y de contemplar su colorido. Es cuaresma, tiempo de víspera, y Sevilla derrocha hermosura por cada rincón y plaza. Disfrutémosla, pues, Sintámosla. Saborear y respirar su excelso casco histórico resulta muy placentero para los sentidos. Y de entre sus rincones, allí, en una esquina, que no es cualquier esquina, se detuvo el tiempo.Arte y mucho más en El Postura. Entre los artistas inivitados, un grupo variopinto de hombres y mujeres, todos ellos periodistas. Durante la escena, el mini disc ha dado paso a las risas. El estrés y la tensión, a las bromas. Las ruedas de prensa a los chistes. Y la locución sincronizada a los cantes entre balbuceos. Haciendo radio desde la convivencia.
Pero despué
s, muchas horas después, cuando los reflejos de la amiga Luna toman el protagonismo de la ciudad, la nostalgia y la tristeza envuelven una estampa ya para el recuerdo. El grupo se dispersa. Marzo se despide y atrás quedan las prácticas en la Cadena Cope. Ahora toca regresar, cada uno por su senda.Y ya de regreso, por mi viario, cuando ya todo ha terminado, la soledad invade al peatón. La Sevilla primaveral expulsa sus últimos latidos de la jornada. En el paseo del adiós, observo y recuerdo. Las huellas de cada pisada me hacen despertar en mi interior lo inolvidable de una experiencia deportiva en la radio de los Obispos con los Ocaña, Oliva, Fernández y compañía.
La de hoy no ha sido una tarde cualquiera. Ni ha sido la última. Ha sido nuestra tarde, Sevilla.
1 comentario:
Muy bonito!
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